SOLO O EN COMPAÑÍA DE OTROS

La mayoría de las veces se emprende solo un negocio,  pero otras veces o bien  se necesita tener otros socios o por ejemplo un padre fallece dejando el negocio en marcha a sus dos hijos, en ese momento la pregunta es ¿Cómo lo hacemos?

 

Se supone que el reparto de tareas ya se ha hecho, quien llevará la administración (se le da bien los números), quien el trato con clientes y proveedores, quien será el machaca, etc. Queda pendiente la forma  de asociarse, pueden optar por constituir una nueva persona jurídica en sus diversas formas (sociedad  limitada, anónima, cooperativa,) o asociarse en forma de sociedad civil irregular o comunidad de bienes que no tienen ni pueden tener personalidad jurídica propia (este tipo de asociación no se puede inscribir en el Registro Mercantil).

 

A los socios se les puede ocurrir agruparse y emprender su negocio bajo la fórmula de “Asociación”. La primera y gran objeción es que esta fórmulaestá pensada para  cualquier actividad que NO SEA CON ANIMO DE LUCRO, se pueden constituir con ánimo lúdico, para desarrollar actividades artísticas de sus asociados, etc. Pero nunca, nunca para obtener beneficios, que es el ánimo con el que se desarrolla un negocio.

 

Iniciar cualquier actividad mercantil con la fórmula de sociedad, siempre tiene unos gastos administrativos (tasas, impuestos, notario, registros, asesores) que puede ser importante (1.000.00€  en el caso de una Sociedad limitada, anónima o cooperativa) que pueden llegar a ser más importantes al disolverla (añadir a los anteriores las publicaciones en periódicos, BOE. Necesidad de informe de liquidadores, etc.),  añadido a que si se llega a querer disolver la sociedad, posiblemente al fallar el negocio, las relaciones entre los socios pueden no ser lo suficientemente fluidas y los mismos no están dispuestos a poner más dinero, dejando que se las apañe como pueda el Administrador.

 

Como antes que correr se tiene que andar y antes de andar  gatear, ¿Por qué no utilizar la forma de la sociedad civil?

 

 

VENTAJAS

 

Fácil de iniciar, fácil de liquidar.- Se constituye mediante un escrito en que los socios toman el acuerdo de asociarse, para desarrollar una actividad, deciden una denominación y un domicilio , define el capital social necesario y la distribución entre los socios, distribución del trabajo, de los beneficios, persona o personas y forma de representación ante la Administración, entidades bancarias, clientes, proveedores, empleados y terceros, forma de liquidación de la sociedad y cualquier otro compromiso que los socios estimen oportuno tomar.

 

Este escrito se firma en varios ejemplares y se lleva a liquidar del impuesto de transmisiones en la oficina liquidadora de la Consejería de la comunidad autónoma correspondiente.

 

Previamente se debe de obtener el Código de Identificación Fiscal (CIF) en la delegación de la Agencia Tributaria que corresponda.

 

Los mismos pasos se tienen que tomar en el caso de liquidación de la sociedad civil.

 

No se tiene que confeccionar los estatutos ante un Notario, no se han de inscribir en el Registro Mercantil, las obligaciones formales son menores (no se necesita contabilidad oficial, no es necesario el Impuesto sobre Sociedades, etc.), en caso de disolución no es obligatoria la publicación en un diario nacional o local ni en el BOE.ni la utilización de liquidador-auditor. Con el consiguiente ahorro de gastos económicos y administrativos y de tiempos.

 

 

DESVENTAJAS

 

No tiene personalidad jurídica propia, la responsabilidad es la de los socios e ilimitada, responden con todos sus bienes de los resultados de la empresa, ante la Administración entidades bancarias y terceros.

 

Si bien la diferencia entre ambas clases de sociedad  con el tiempo ha disminuido ya que la Administración mediante sucesivas modificaciones legales, hace que en el caso de que una Sociedad Limitada o Anónima, no tenga suficientes bienes para responder, puede derivar la responsabilidad al Administrador y según en qué casos a los socios y las entidades bancarias para garantizar sus créditos a la sociedad, hacen que los avalen personalmente los socios, únicamente no tienen garantizadas el cobro de sus deudas los restantes proveedores.

 

 

COMO SE INICIA

 

Se constituyen los socios como sociedad civil, firman los estatutos, obtienen el CIF, liquidan de impuestos la sociedad, que a los efectos sirve de registro, se da de alta en el IAE, se obtiene el alta en el Ayuntamiento y se dan de alta en el Régimen Especial de trabajadores Autónomos los socios trabajadores (en los estatutos fundacionales pueden  separar socios trabajadores de los que aportan únicamente capital). Si van a tener empleados dan de alta a la empresa en la Seguridad Social y a los trabajadores. Se sociedad se debe dar de alta si lo necesita en los distintos registros de Industria, Sanidad, Consumo, etc., etc.,etc.

 

Y con esto la empresa puede dar comienzo, ya pueden comprar, contratar con empresas suministradoras, vender a clientes, facturar, abrir cuentas bancarias, etc.

 

Cualquier modificación que presente esta sociedad, inclusión de otros socios, salida de alguno, venta de participaciones sociales, cambio de domicilio, denominación, etc. Se ha de hacer por escrito y se ha de seguir el mismo circuito indicado en párrafos anteriores.

 

A nombre de la sociedad y con su CIF, se han de de librar las facturas de compras y gastos y la sociedad emite las facturas de ventas. Las liquidaciones de IVA, retenciones a empleados y profesionales, arrendamientos, etc. Se han de hacer a nombre de la sociedad. Sin embargo los pagos a cuenta sobre el IRPF se han de hacer a nombre de los socios, en la proporción de sus aportaciones.

 

Los socios no tienen una nómina por su trabajo, entendiéndola como un gasto deducible tal y como la del resto de los empleados, si es deducible la cuota de Seguridad Social de Autónomos de los socios trabajadores.

 

Una vez  transcurrido un cierto tiempo, cuando se ha probado el negocio, su rentabilidad, las relaciones entre los socios está más que consolidada, los socios pueden estudiar si les interesa dar un paso más y constituirse en sociedad con personalidad propia.

 

La decisión de unir fuerzas varias personas para llevar adelante un trabajo no se ha de tomar alegremente, como tampoco intentar enmascarar una sociedad con fórmulas como que uno de los socios tome la figura de dueño y el resto como empleados, tal vez ¿para poder cobrar el paro?, podría darse el caso, de que si el negocio va bien el “jefe” se niegue a repartir beneficios entre los “socios” y si va mal los “socios” pueden negarse a ayudar económicamente, ya que al fin y al cabo son empleados.