Trabajador sin dar de alta: consecuencias y sanciones

 

 

No cumplir con la obligación de dar de alta a un trabajador, tiene unas elevadas consecuencias para el empresario.

 

La visita del la Inspección de trabajo a su negocio o empresa, puede sacar a la luz ciertas irregularidades cometidas por algunos empresarios como horas extras no pagadas, jornadas por encima de la establecida en contrato o tener trabajadores sin dar de alta en la Seguridad Social.

 

Por ejemplo, el no tener un trabajador dado de alta, conlleva una sanción grave para la empresa, que puede ir desde los 3.000 a los 10.000 euros aproximadamente. También si es conocido por la Inspección de Trabajo y confirmada la irregularidad, el trabajador pasará a tener automáticamente un contrato indefinido y a jornada completa sin importar las condiciones anteriores de su desempeño laboral en la empresa.

 

 

Además, el empresario deberá pagar todas las cuotas impagadas a la Seguridad Social durante todo el tiempo que dicho trabajador no estuvo de alta o sin contrato.

 

 

Otra de las consecuencias que afectará a la empresa es la pérdida de las ayudas concedidas y la imposibilidad de acceder a bonificaciones desde la fecha de la irregularidad y hasta dos años después.

 

 

Hay que pensar, que además, al empleado le afecta ya que en los supuestos de baja por incapacidad temporal, maternidad o paternidad, desempleo, jubilación… ese periodo no cuenta como cotizado, lo que supone una desprotección en su derecho a las prestaciones.